viernes, 15 de agosto de 2008

Interferencias

Todo estaba listo, junto a la consola y el pequeño atril de escritorio que se había fabricado para ubicar allí la pauta del programa asomaba la pila de apuntes, mensajes y extractos de noticias, clavados en un pinche y por orden de aparición tal como acostumbraba. El fué quitándolos uno por uno, deteniéndose ante cada uno de ellos como si hubiese hecho un descubrimiento formidable.
Esta última vez su pausa fué aún mayor. Miró alrededor como quien evita testigos y decidió que ese lugar estaba demasiado iluminado - necesitaba oscuridad, siempre fué algo fotofóbico - . Su mano cayó como un certero látigo sobre el interruptor. Interruptor... buen nombre para un personaje - pensó, hipertextualmente, en referencia a la novela que estaba empezando a bosquejar en sus cada vez más habituales noches de insomnio - , al tiempo que testeaba que todos los leds estuviesen encendidos.
De pronto, un resplandor rojizo lo inundó todo y el último compás de la hora pasada quedó flotando en el aire. Era su turno de aparecer - casi como un espectro - O... talvez como raro elixir, para saciar a esas sedientas almas, solitarias, torturadas almas para las que cada noche abandonaba su habitual silencio diurno.
- Cuestión de idiomas, contestaba parcamente a quienes lo interrogaban sobre su tan abismal transformación llegada la noche -
Cuestión de idiomas, de tiempos - se dijo - ; y pensando en el tiempo volvió a su propia esfera. Su turno...
¡Verborragia es el nombre del juego! - gritó -, mirando al micrófono como quien intenta capturar la expresión de sus eventuales perceptores.
Tiempo...
Vacío...
Sólo eso, todo eso...
Silencio...
Apenas audible, la lluvia de Riders on the storm, de los Doors, completaba la atmósfera. ¡Escúchenla! - gritó - Ahí está, rechina un poco...La máquina. Silenciosos y en fila india, los bultos se acercaban cada vez más a su indefectible final...
¡Consume!... ¡Consúmete! - gritó - .¡Vende!... ¡Véndete! - susurró -. ¡Destrúyela!... ¡Destrúyete!.
Ella, la máquina, impasible, incansable, rechinando, continuaba restañando las cadenas que poco a poco lo iban triturando... todo. Bultos, materia prima de la cotidana descomposición.
Sabor amargo. Nada o todo -quién sabe -. ¿Esta vez sería distinto?. El sabía perfectamente que la ilusión era tan solo una máscara de la realidad. La máquina seguía ahí. Y era enorme, tan grande como la imaginación de quienes, tozudamente, trataban de evitarla. Moebius de sangre y sueños, consumiéndose en el intento de hacer del arte una forma de palanca. Una forma de plegaria... Un pedido de auxilio.
Una carcajada estalló silenciosa tras el cristal y de pronto ahí estaba el guardián, uno de tantos inconscientes guardianes. Acechando, velando por el conveniente buen gusto y el bien decir...
Final sin beso... desapareció la luz roja y en su lugar brilló un helado tubo fluorescente. Por instinto miró de reojo los vúmetros. Habían caído a cero. El efecto de refracción convirtió - de su lado - en espejo al cristal de la pecera. Esta vez, del otro lado del espejo no estaban los dominios del Rey Amarillo sino una pequeña muchedumbre reconociendo sus facciones.Se asomaban al vidrio, amontonados, morbosos como la turbamulta que presenciara el suplicio del regicida Damiens aquel 2 de Marzo de 1757. Final sin beso - pensó -. La máquina había cobrado una nueva víctima... la turba podía ya volver a la cálida hipocresía que tanto disfrutaba. La negación es más fuerte que el olvido.
La historia se repetía una vez más, circular, patética como el parámetro del buen decir - que no era más que una máscara de la genuflexión ante el poder extorsivo de la Corona -; invención mononeurónica del inconsciente guardián, perro carroñero sin saberlo. Incapaz de enfrentarse al mínimo horror de matar para vivir.
Con paso lento y envuelto en un aire de ausencia, él abrió la puerta y mirándolos a los ojos sonrió con suficiencia y les ordenó: pueden sentarse, la cena está servida... disfruten de las sobras mordisqueadas que les ha arrojado su amo. El suyo. Y sin más, se retiró de aquel lugar con la certeza de que ésta sería la última vez. Sin poder evitar reírse a carcajadas caminó unos cuántos metros hasta su refugio, un viejo bar de esos que todavía conservan la costumbre de reservar las mesas de las ventanas para los habitantes de todas las noches. Una de esas mesas era suya, no por título de propiedad sino por respeto a la costumbre. Era una mesa especial, apenas separada del resto, pero lo suficiente como para crear una atmósfera de privacidad.
Entró al lugar como de costumbre, saludando a todos, deteniéndose ante cada mirada y cada gesto. Atendiendo cada comentario como si fuese el más importante secreto, sabiendo en su interior que cada palabra, cada imagen podía ser el disparador de una nueva historia. Al fin se acomodó en su silla y se dispuso a encarar el primer vodka con limón de la noche, que esta vez distaba mucho de ser el último. Dió un vistazo al interior del bar y sus ojos se clavaron en el fondo del vaso; luego de un corto trago volvió a mirar... y sonrió.Había descubierto algo, no sabía muy bien qué era pero había algo. Ahora su mirada se perdió en la ventana; el calor del interior había empañado los vidrios... ¡Qué conveniente! - pensó - y liberando el meñique izquierdo escribió en aquel efímero papel de vapor: Surveiller et punir. Y una vez más, sus ojos fueron a parar al fondo del vaso.




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Surveiller et punir (Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisión) . Michel Foucault

12 comentarios:

Lucy in the Sky dijo...

Tristeza, enojo, desesperación, sarcasmo, resentimiento, nostalgia, resignación y por sobre todo caos. Todo eso leo en tu cuento.

sardinasinsodio dijo...

Y sobre todo telarañas, Lucy. Este cuento fué escrito en 1993 como parte de una serie de cuentos que tenían como eje temático las cosas que no se ven, pero ocurren, en un estudio de radio.

Lau dijo...

Me llevo esta frase:

"La negación es más fuerte que el olvido."

Que fino y delicado, es el límite entre realidad y ficción.
Un abrazo amigo

sardinasinsodio dijo...

˙opɐɔılǝp ıu ouıɟ ǝsɐʇlnsǝɹ ǝnb énɟ ésuǝd ou nb uǝ oɔıuú ol uǝ oʇuǝnɔ ǝʇsǝ íqıɹɔsǝ opuɐnɔ ˙nɐl 'sɐıɔɐɹƃ

Lucía... dijo...

Muy buen post, me atrapó... espero lo proximo para volver a leerte.

Saludos

sardinasinsodio dijo...

No me mientas que me gusta, che!...jajaja.
Muchas gracias y bienvenda al charco, Lucía.
Te esperamos el viernes en el Café Filosófico del Doc Barreda para reirnos un rato de los lugares comunes en las relaciones de pareja

TILDITA dijo...

INSISTE CON LO DE BARREDA,EH?
NO SE OLVIDE DE QUE "LAS CHICAS" VAMOS EN PATOTA!!SALUDOS DESDE LA RESISTENCIA!!

Minombresabeahierba dijo...

Profe: Cuando siguen los examenes? quiero seguir aprendiendo!

sardinasinsodio dijo...

jajajaja... la paciencia es un árbol de raíces amargas pero de frutos muy dulces, amigo Herbolario.

Tildita: Hay temas que, por su impacto en la red social, se vuelven inevitables...jajajaa

a ambos: besos y abrazos según corresponda

Minombresabeahierba dijo...

y bueno yo vivo en mi ombú, asi que comeré mientras de sus frutos, las manzanas ...o era peras del olmo..ya me perdi...

Lau dijo...

Oigame, hace del viernes que voy y vengo y ni miras de la famosa catedra del Dr. Barreda...
Cuando larguen chifleme, que me acerco, me sale caro el pasaje desde la docta pa venir al cuete.
Besososososos!!!!

sardinasinsodio dijo...

Pero no vió la dirección del Seminario del Doc a la derecha de la pantalla?.
Bueh, menos mal que lo filmamos, deme unos dias y subo la desgrabación o el video editado, si es que me autoriza Don Ricardo.

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POSTDICCION: LEE Y SERAS CAPAZ DE VIAJAR EN EL TIEMPO...

Los hechos y circunstancias aquí descriptos pueden o no ser veraces. Para saberlo deberás leer más allá de lo evidente... Y de eso se trata este juego, de estimular el hábito de la lectura de un modo ameno y, en la medida de lo posible, provocándote una sonrisa cada vez que descubras el sentido oculto de estos aparentes delirios...

"No sé qué opina el mundo de mí; pero yo me siento como un niño que juega en la orilla del mar, y se divierte descubriendo de vez en cuando un guijarro más liso o una caracola más bella de lo corriente, mientras el gran océano de la verdad se extiende ante mí, todo él por descubrir."
( Isaac Newton,1727).

Bienvenidos al charco.
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ESTE LIBRO NO PUEDE DEJAR DE FALTAR EN TU BIBLIOTECA

... La vida es un segmento de recta, si tuviera sentido sería un vector. (Reivaj Idras. Post mortem, nihil est; Ed. J.Pastorius,Nicea.1632)
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NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS

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