
Ante el fallo de la Corte Suprema de Justicia mediante el cual queda taxativamente expuesta la corriente de pensamiento que sostiene el carácter anticonstitu- cional de la penalización del consumo en forma privada de cannabis sativa, y en un aporte más al debate democrático de ideas y la protección de las más arraigadas tradiciones argentinas, desde este sitio queremos puntualizar algunas cuestiones que muy probablemente no han sido tenidas en cuenta por los Señores Jueces a la hora de rubricar el fallo de marras. Estas son, a saber, dos puntos:
- ¿Cuál será la penalización que corresponda a aquel consumidor privado que, desbarrancándose en el abismo de la abstinencia se choree la pastafrola puesta a enfriar en la ventana por la vecina de al lado de su casa?.
- ¿La profusión de sonrisas tatuadas en el rostro de los malucos deberá ser computada por el INDEC como un aumento en el Indice de Alegría Nacional?.
- Cuando el señor esposo nacional, abrumado por el incesante cacareo de su señora esposa y en presencia de la autoridad policial, le espete un sonoro "Me estás enfermando la cabeza, Juana!": ¿Podrán los uniformados tomar esta afirmación como prueba fehaciente de que la señora esposa del enfermo se dedica al ilícito oficio del narcotráfico?.
- Cuando desde los medios masivos de comunicación los candidatos de la oposición barrunten como único comentario ante las políticas públicas puestas en práctica por el oficialismo el clásico: "Estamos todos locos!": ¿Podrán ser citados los políticos opositores para que declaren quién se las vendió?.
- ¿Serán investigados por los suegros guardabosques aquellos "novios de la nena" que demuestren un inusualmente voraz apetito por los dulces?.
- ¿Alguien investigó las posibles vinculaciones de los poderosos con la industria del papel de armar?.
- ¿A partir de ahora serán promovidas nuevas políticas de fomento de la microagricultura doméstica. Digamos, una especie de Plan Pro Faso?.
Si alguien se siente ofendido y piensa que me tomo para la joda un tema por demás serio y complejo, me la fuma. No hago otra cosa que estar en sintonía con el delirio general de la República Surrealista de Argentongo.
Buenas noches.
